Ciudad de México.— Oficios firmados por la subsecretaria de Educación Básica, Angélica Noemí Juárez Pérez, entre el 22 y el 28 de octubre, revelan que el conflicto que derivó en la destitución de Marx Arriaga Navarro como titular de la Dirección General de Materiales Educativos (DGME) se originó por su negativa a modificar y eliminar contenidos de libros de texto gratuitos (LTG) de preescolar y primaria.
Los documentos —SEB/UR300/0334/2025, SEB/UR300/0335/2025 y SEB/UR300/0342/2025— muestran que las instrucciones iban mucho más allá de la incorporación de mujeres en los textos de historia, como sostuvo la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en su conferencia del pasado 16 de febrero.
De acuerdo con los oficios, obtenidos por Proceso, el desencuentro evidenció diferencias de fondo sobre el contenido pedagógico de los materiales y el rumbo de la Nueva Escuela Mexicana (NEM), impulsada durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
La orden: eliminar y modificar contenidos
En un oficio fechado el 22 de octubre, la subsecretaria informó a Arriaga que se realizó una revisión del paquete de LTG Fase 2 Preescolar para verificar su pertinencia con el Plan de Estudio 2022, solicitando modificar o eliminar los contenidos calificados como “no pertinentes” en las ediciones 2026-2027.
Los anexos detallan el alcance de los cambios solicitados:
Primer grado de preescolar: Se pidió eliminar 47 de 126 contenidos (más de una tercera parte) de libros como Láminas de diálogo con manifestaciones culturales y artísticas, Jugar e imaginar con mi material manipulable, Explorar e imaginar con mi libro de preescolar y Múltiples lenguajes.
Segundo grado: Se descalificaron 41 de 119 contenidos por considerarlos “no claros”, “confusos”, “no didácticos” o “incompletos”.
Tercer grado: Se marcaron 37 de 114 contenidos como “no pertinentes”.
En total, tan solo en preescolar se solicitó eliminar o modificar 125 contenidos.
Además, en libros dirigidos a docentes —como Modalidades de trabajo para la acción transformadora y el codiseño Fase 2 y Cantos y juegos infantiles tradicionales de México— se propuso eliminar 67 contenidos adicionales.
El caso de Un libro sin recetas
En un tercer oficio, también fechado el 22 de octubre, Juárez Pérez ordenó unificar todas las fases de Un libro sin recetas para la maestra y el maestro en un solo volumen “más compacto y eficiente”, bajo criterios de austeridad republicana.
Sin embargo, un documento firmado por el director de Medios Audiovisuales e Informáticos, Luis Miguel Cisneros Villanueva, advierte que la compactación no sólo implicaba una compilación, sino la eliminación de capítulos completos, lo que —según Arriaga— afectaría el soporte teórico de la NEM.
Maestros que respaldaron a Arriaga señalaron que la intención sería devolver la edición de materiales a editoriales privadas como Santillana y Trillas, lo que calificaron como “regresar al pasado”.
Observaciones en primaria
En otro oficio, fechado el 28 de octubre, la subsecretaria notificó que se detectaron contenidos “ausentes” en los libros de primaria, como:
Escritura de nombres en lengua materna
Lectura compartida en voz alta
Narración de actividades familiares y comunitarias
Escritura colectiva mediante dictado
Descripción de objetos, lugares y seres vivos
También se señaló insuficiente tratamiento de temas como igualdad de género, prevención de violencia, estereotipos y manifestaciones culturales de pueblos indígenas, afrodescendientes y migrantes.
Se instruyó iniciar formalmente la actualización de los libros con participación de “docentes innovadores”.
La negativa de Arriaga
En respuesta, mediante los oficios DGME-768-2025, DGME-810-2025 y DGME-855-2025 (3, 6 y 7 de noviembre), Arriaga rechazó realizar los cambios.
Argumentó que:
Las observaciones no correspondían a la lógica pedagógica integral de los materiales.
Los libros ya estaban en proceso de liberación para el ciclo 2026-2027.
La modificación implicaría reelaboraciones sustanciales que requerían diagnósticos con el magisterio nacional.
Se vulneraban atribuciones establecidas en el Reglamento Interior de la SEP.
Además, sostuvo que los juicios de “no pertinente” provenían de áreas sin atribuciones administrativas para dictaminar contenidos ya aprobados.
Arriaga recordó que por primera vez existen 107 materiales educativos desarrollados directamente por el Estado, sin delegar la responsabilidad a editoriales privadas. También señaló que los contenidos de los LTG ya habían superado controversias legales y amparos, incluyendo una acción promovida por la Universidad de Guadalajara.
En particular, advirtió que eliminar capítulos de Un libro sin recetas significaría retirar el sustento teórico para la implementación de la NEM y convertir el trabajo docente en prescripciones o “recetas”, contrario al modelo que busca fortalecer la autonomía profesional del magisterio.
Un conflicto de fondo
El intercambio de oficios revela que el despido de Marx Arriaga no se limitó a un ajuste editorial, sino a un desacuerdo estructural sobre el rumbo pedagógico de los libros de texto y el futuro de la Nueva Escuela Mexicana.
La confrontación, que comenzó en octubre, terminó meses después con su destitución y su atrincheramiento en oficinas de la SEP, en uno de los episodios más tensos recientes dentro de la política educativa federal.
DMC